¿Qué es la política? La política es una práctica o actividad que los miembros de una comunidad llevan a cabo con el fin de regular conflictos entre grupos, y cuyo resultado se concreta en la adopción de decisiones vinculantes, es decir, que “obligan” a todos quienes forman parte de esa comunidad. Esa actividad política encaminada a resolver los conflictos sociales que pueden amenazar la cohesión y, por tanto, la continuidad de la comunidad, se manifiesta de diversas formas. Vallès (2000: 45-52) las resume en tres: estructuras, procesos y resultados. En tanto estructura, la política se plasma en un conjunto de instituciones o reglas (recogidas primordialmente en la Constitución o leyes fundamentales del Estado) que establecen el contexto dentro del cual se desarrolla la intervención política. Ésta se configura como un proceso en el que participan actores que representan al Estado (por ejemplo, el gobierno), a los electores (los partidos políticos) o a determinados grupos sociales (por ejemplo, los sindicatos y las asociaciones empresariales) que, desde perspectivas diversas y, en ocasiones, opuestas, discuten, negocian y acuerdan determinados cursos de acción. Si tales discusiones, negociaciones y acuerdos son efectivos, producen resultados formales (pactos suscritos, normas legales aprobadas...) o informales (compromisos orales) orientados hacia la solución temporal o definitiva de los problemas que suscitaron la intervención. La política conjuga, pues, estabilidad (estructuras y resultados) con dinamismo (procesos), si bien, como es obvio, lo estable no es permanente o inmutable. Los actores que intervienen en el proceso político intentan hacer valer su capacidad de influir en la toma decisiones a fin de que éstas se ajusten a sus valores (o preferencias ideológicas) e intereses. A esa capacidad de influencia se le denomina poder político. La distribución del poder político en una sociedad concreta depende del tipo de régimen: las democracias reparten el poder político entre muchos actores, comenzando por los votantes; por el contrario, las dictaduras concentran el poder político en determinadas instancias, privando de éste a todas las que pueden perturbar la forma de gobernar impuesta, y en primer lugar, a la ciudadanía.